Período de Prueba


Isabella Arellano*


Si ser madre fuese un empleo, probablemente yo hubiese quedado fija luego de mi período de prueba, con una calificación sobresaliente y además con una propuesta de ascenso sobre la mesa, de lo contrario habría aceptado una mejor oferta en otro lugar porque definitivamente nunca antes había puesto tanta energía, aprendizaje y sacrificio (expresión que detesto usar) como ahora.


El mes pasado mi hijo Alexander cumplió 3 meses. 90 días vividos intensamente en los que fue clave usar cualquier conocimiento o habilidad adquirida en cualquier experiencia previa relacionada o no con la crianza.


Se dice que los 3 primeros meses con un bebé son los más duros para los padres y más para las madres, especialmente si están amamantado como es mi caso. También, 3 meses es el período de prueba para quedar fijo en un trabajo, al menos en Venezuela.


De haber sido así , la reunión con mi jefe para revisar mi desempeño hubiese sido algo como la siguiente conversación:


Jefe: “Hola Isabella ya ha finalizado tu período de prueba en el cargo como mamá. Antes de darte mi feedback quiero preguntarte. ¿Cómo consideras que ha sido tu gestión durante estos 3 meses?”


Yo, contestaría con mucha espontaneidad: “sobresaliente”.


Mi jefe que pudiese imaginarme que es mi hijo Alexander con sus manitas agarradas y la ceja levantada intimidantemente, me preguntaría de nuevo: “¿y, por qué? ¿cómo lo puedes demostrar?”


Y yo, con un poco de tensión pero al mismo tiempo con asertividad, diría: Baby Alex, durante este tiempo he cumplido con las funciones de mi rol como mamá, mis acciones han estado 100% orientadas al cliente (en este caso Alexander también sería el cliente) y a entregar los resultados con los estándares de calidad esperados. Mis indicadores han estado en verde:


  • He alimentado al bebé en un 100% con lactancia materna con servicio 24/7.

  • Se le ha hecho cambio de pañal al instante que muestra señales de posible descargas.

  • El bebé ha aumentado de peso progresivamente.

  • El bebé incorporó a su rutina sesiones de tummy time y ya sostiene la cabeza por sí solo.

  • He estado descifrando y actualizando los comandos de alerta: hambre, sueño, gases, cólicos, cambio de pañal y problemas existenciales que emite el bebé constantemente.

Estos indicadores han sido certificados por el equipo de auditoría interna conformado por abuelas, y el equipo de auditoría externa conformado por el pediatra y el grupo de soporte de lactancia materna.


Además de cumplir con los resultados esperados, he demostrado mi fortaleza para trabajar en equipo con mi compañero que asume de manera sobresaliente el rol de papá. Ha sido clave la comunicación asertiva entre nosotros para acordar los turnos de trabajo, cubrir la demanda 24/7 de nuestro cliente y balancear la carga de trabajo individual que ambos tenemos.


También quiero destacar mi capacidad de solucionar problemas desde los primeros días en mi rol. En la segunda semana se levantó el mayor incidente presentado hasta el momento, el bebé empezó a tener síntomas de los tan temidos “cólicos del lactante”. Una vez detectado lo tratamos inmediatamente en una mesa de trabajo aplicando la metodología PHVA (Pifiar-Hablar-Variar y Adivinar).


Papá se encargó de hacer las investigaciones pertinentes y validar el diagnostico mientras que yo acudí a mi red de contactos (amigas, la doula, grupos de lactancia, guías espirituales y hasta otras mamíferas) demostrando, por cierto, que tengo relaciones de networking sólidas. Trazamos un plan de acción que solventó los cólicos y quedó documentado en los archivos de lecciones aprendidas.


Desde entonces, el bebé ha aumentado la cantidad de estrellas en el review que nos deja a papá y a mí después de cada servicio.


Y de esta manera, demostraría al bebé jefe, mi desempeño sobresaliente y esperaría pasar exitosamente mi período de prueba. Sin embargo, esto es solo una fantasía que a veces recreo en mi mente para entretenerme y reflexionar con experiencias “triviales” de la vida, lo importante que puede ser tener claro nuestras habilidades y cómo éstas se pueden traspolar a cualquier ámbito de nuestra vida.


La gente dice que nadie sabe cómo ser padre, estoy de acuerdo, no existe ningún curso que te prepare realmente para humanizar a un recién nacido, pero todas las experiencias previas en la vida te sirven para sobrevivir como padres novatos e inclusive hacerlo exitosamente. Para mi todas tus experiencias impulsan tus siguientes pasos.


Isabella Arellano es mentora de carrera & marca personal y maestra de meditación con 6 años de experiencia en entrenamiento y desarrollo organizacional. 40 semanas de embarazo y 34 semanas de maternidad.



*Este artículo fue publicado originalmente en el blog Isaxperience y ha sido autorizada su difusión en la plataforma de Amazona Foundation, en el marco de una alianza que busca visibilizar el trabajo de cuidados no remunerado.


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