Metamorfosis: Hablemos de asexualidad

Alejandra Gavidia


El mundo animal es increíblemente vasto y fascinante. Cuantificar la cantidad de especies que pueblan cada uno de los rincones del planeta resulta una tarea muy imprecisa y poco probable. A pesar de ello, se estima que existen alrededor de 5 millones de especies en las que podemos resaltar al pez pacu, con una dentadura frontal similar a la de los seres humanos; y al Birgus latro, una especie de cangrejo ermitaño que puede llegar a medir hasta medio metro y a pesar más de 4 kilos. Dentro de los millares de especies los insectos palo resultan muy singulares. Estos insectos, además de ser peculiares por su cuerpo cilíndrico semejante a una rama, también se distinguen del resto por su conducta en la reproducción. La revista británica Animal Behaviour publicó en 2015 un estudio realizado por científicos australianos quienes explicaban que las hembras de los insectos palo “se aparean cuando les apetece y han encontrado formas de repeler a los machos para tener a sus crías sin la interferencia del sexo opuesto” (Hogenboom, 2015). Pero no te confundas, querido lector, esta no es una nueva sección de Animal Planet; y este escrito no va sobre la diversidad dentro del mundo animal. Resulta, para nuestra fortuna, que el insecto palo es el ejemplo idóneo para representar la comunidad que me representa. Así es, mi estimado; yo, Alejandra Gavidia, soy asexual.


Pero sigamos con el mundo animal por unos renglones más. El insecto palo es perfectamente capaz de reproducirse sexualmente, pero en ocasiones decide evitar aparearse llegando incluso a pelear contra los insectos palo macho para repelerlos. Ahora bien, si humanizamos un poco esta conducta nos encontramos con la comunidad asexual. Esta comunidad minoritaria dentro de la comunidad LGBTIQA+ ha sido invisibilizada históricamente y sigue siendo objeto de reproche y recelo incluso dentro del mismo colectivo. Para fines prácticos la Red para la Educación y Visibilidad de la Asexualidad, mejor conocida como AVEN por sus siglas en inglés, define que “una persona asexual no experimenta atracción sexual, no se siente atraída por las personas sexualmente y no desea actuar sobre la atracción hacia los demás de una manera sexual” (AVEN, 2020). Al igual que el insecto palo, una persona asexual es perfectamente capaz de tener relaciones sexuales, pero decide no hacerlo ya que no se siente atraída a la idea de interactuar sexualmente con sus pares.


Tristemente, esta idea parece un escándalo cuando lo llevamos a la sociedad actual; y, más que un escándalo, es una contradicción. Nací y crecí en un entorno religioso, como la mayoría de latinoamericanos. Familia católica, escuela católica, universidad católica… Crecí en un entorno en el que el sexo era algo reservado para parejas casadas quienes buscan tener hijos. ¿Placer? ¿qué es eso? Se supone que a nosotras no se nos permite sentir placer, mucho menos buscarlo. Así que cuando me descubrí como una persona asexual pensé que no causaría ningúna algarabía… ¡qué equivocada estaba! ¿Ya fuiste al psicólogo? ¿Tienes algo raro? ¡No has encontrado a la pareja adecuada! ¡No te has enamorado! … Esas y muchas más preguntas y comentarios me bombardearon cuando decidí mostrar mi orientación sexual tal cual es. Parece que el problema trascendió de tener o no actividad sexual; ahora el principal problema es que no quiero tener actividad sexual.


En nuestra sociedad, tristemente, existen derechos humanos tan constantemente vulnerados que requieren de una lucha constante y de un compromiso diario y colectivo para poder ser reivindicados. Este es el caso de los derechos referidos a la identidad individual y a la no discriminación. El colectivo LGBTIQA+ es un movimiento que a nivel nacional se ha vuelto una realidad y ha trabajado arduamente para exigir los derechos de la comunidad. “En 25 años de estructuración se han organizado hombres gays, mujeres trans, lesbianas y hasta hace pocos años, hombres trans y jóvenes LGBT a nivel de la capital” (Gómez, 2017). Gracias a la movilización, se han dado grandes pasos en esta agenda. Desde una Consulta Nacional sobre realidades LGBTI en El Salvador en 2012 y reportes sobre la situación de los derechos humanos de la comunidad LGBT en el país, hasta una propuesta de Ley de Identidad de Género en 2018. Sin embargo, todos estos avances no han tenido en cuenta a la comunidad asexual. La constante invisibilización de la asexualidad como orientación sexual ha llevado a que esta sea patologizada a nivel institucional.


Está claro que la falta de información y los criterios insuficientes de salud ponen en tela de juicio las “terapias” aplicadas en los “diagnósticos” de las personas que se identifican como asexuales. El problema de la patologización es que se invalida la orientación asexual imposibilitando su reconocimiento a nivel social y restringiéndolo a un diagnóstico que comúnmente corresponde al trastorno de Deseo Sexual Hipoactivo. En lugar de aceptar la asexualidad como una orientación sexual válida, se degrada a un trastorno al que corresponden tratamientos con hormonas e incluso terapias cognitivo-conductuales. Está claro que, la orientación asexual no es el resultado de experimentar ansiedad ante las relaciones sexuales; es la no experimentación de la atracción sexual. Continuar con la patología de la asexualidad expone a las personas a fases estructuradas que en cierta forma las “educan” hasta desarrollar el hábito de tener relaciones sexuales. Esta idea se asemeja mucho a las famosas “terapias de conversión” que se popularizaron por sus técnicas usadas para tratar de modificar la orientación sexual de personas homosexuales y bisexuales así como para evitar que jóvenes trans realicen o continúen con su transición. Por otro lado, UNICEF (2019) reconoce que “los niños y niñas que desarrollan su orientación sexual o identidad de género de una manera diferente a la que considerada tradicionalmente pueden tener más dificultades durante la adolescencia”.


En el plano cultural, las representaciones sociales, imaginarios y actitudes generales son escenarios fundamentales para expresar e identificar la diversidad sexual. En 2009, el instituto de investigación social CIMOP, en conjunto. con INJUVE de España y la Federación Española de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (FELGTB), realizaron un estudio cualitativo exploratorio que concluyó que “los y las jóvenes se reconocían distintos de sus padres, más abiertos y respetuosos con la diversidad sexual, señalando la existencia de un profundo cambio social en la visión de las personas LGTB”. Por lo tanto, continuar con la invisibilización de la asexualidad expone a los jóvenes y genera escenarios que atentan contra el desarrollo humano y la democracia, debido a la falta de capacidades reales para desarrollar su orientación, sin el riesgo de sufrir violencia.

¿Recuerdas al insecto palo? Pues esto también sucede en el mundo animal. Cuando las hembras se resisten al apareamiento con los machos, estas emiten una sustancia antiafrodisíaca para alejar al sexo opuesto. No obstante, el macho puede llegar a insistir e incluso a pelear y, en la mayoría de los casos, a ganar hasta lograr la reproducción sexual pese a la resistencia de las hembras. Este confrontamiento entre machos y hembras de los insectos palos suena muy familiar a la violencia que sufrimos los asexuales. Las víctimas de violencia asexual además de presentar las formas “tradicionales” de maltrato, como burlas y amenazas, están expuestas a la violencia sexual “correctiva”. Julie Decker, activista asexual, comenta que por su activismo ha llegado a recibir amenazas y comentarios que le han dicho “que solo necesita una buena violación” a modo de corrección. Este tipo de comentarios son vistos cotidianamente en blogs y publicaciones en línea. Womens Law (2018) reconoce que “las personas asexuales son vulnerables al maltrato basado en su falta de atracción o deseo sexual”. Del mismo modo, Womens Law se ha encargado de hacer campañas informativas sobre violencia doméstico y violencia sexual hacia personas asexuales. Por otro lado, David Jay, fundador de AVEN, menciona su especial preocupación por la deshumanización de los asexuales quienes son vistos con carencias de naturaleza humana. En definitiva, el peligro de la falta de apoyo y de la precaria información es que deja expuesta y vulnerable la comunidad asexual, asimilando su contexto al de las hembras insectos palo expuestas ante la agresión del macho. Las personas asexuales tienden a convertirse en retos que, muchos alosexuales (personas que experimentan atracción sexual hacia otras personas) están dispuestos a afrontar con tal de demostrar su “vigor” y, por su misma ignorancia, pretenden “corregir” algo que no está dañado.


¿Y qué hay de mí? Déjame contarte que yo he sufrido de violencia verbal y física para demostrarme que “el sexo es bueno”. Pero es que yo no estoy peleada con el sexo ni creo que sea un funcionario público con delitos de corrupción. Pero he recibido muchos mensajes como los que la activista Decker señala. Es así como llegué a cansarme. Decidí comenzar un movimiento en mi país, El Salvador, e informar sobre la asexualidad, sus conceptos, sus alcances y los riesgos en sociedad. Buscaba llegar al menos a una persona y hacerla sentir menos sola... Y ahora tú estás aquí, leyendo mis renglones desde la comodidad de tu casa, tu oficina o en una cafetería (realmente espero que estés en una cafetería). Hablé de asexualidad en periódicos locales, radio, televisión, podcasts, Lives en redes sociales, en medios internacionales incluyendo CNN (lo sé, suena una locura); incluso hablé de asexualidad para una radio en las islas de Gran Canaria. No me di cuenta, pero me convertí en el insecto palo que no deja que el macho gane. Y esa fue mi metamorfosis.

Alejandra Gavidia, Máster en asesoramiento de imagen y consultoría política, Fundadora de @asexuales.sv 💜🤍🖤, Miss Universo El Salvador 2021.



Referencias


AVEN. (2020). The Asexual Visibility & Education Network. Obtenido de Overview: https://www.asexuality.org/?q=overview.html

AVENwiki. Obtenido de Alosexual: http://es.asexuality.org/wiki/index.php?title=Alosexual#:~:text=Alosexual%20es%20lo%20opuesto%20a,%22)%2C%20%22distinto%22

Gómez, M. (12 de julio de 2017). Noticias UCA. Obtenido de Agenda LGBTI, ausente y presente al mismo tiempo: https://noticias.uca.edu.sv/articulos/agenda-lgbti-ausente-y-presente-almismo-tiempo

Hogenboom, M. (21 de diciembre de 2015). BBC. Obtenido de El misterio de los animales que escogen no aparearse aunque pueden: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/12/151221_ciencia_misterio_especies_reproduccion_asexual_por_opcion_mes

INJUVE.ES (2011). SONDEO DE OPINIÓN. Jóvenes y diversidad sexual. Conclusiones. Gobierno de España. http://www.injuve.es/observatorio/salud-y-sexualidad/jovenes-y-diversidad-sexual

Mosbergen, D. (26 de abril de 2019). Avenitas. Obtenido de Luchando contra la discriminación asexual, la violencia sexual y la violación “correctiva”: https://avenitas.wordpress.com/2019/04/26/luchando-contra-ladiscriminacion-asexual-la-violencia-sexual-y-la-violacion-correctiva/

Rebelión Feminista. (12 de junio de 2018). Asexualidad, ¿Patologización y Violencia? Obtenido de https://rebelionfeminista.org/2018/06/12/asexualidad-patologizacion-yviolencia/

Tomas, A. d. (27 de junio de 2019). The Conversation. Obtenido de Del orgullo Gay al reconocimiento de las diferencias: https://theconversation.com/delorgullo-gay-al-reconocimiento-de-las-diferencias-119322

UNICEF. (2019). aeped. Obtenido de Violencia por orientación sexual: http://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/entrega5_violencia_por_orientacion_sexual_im.pdf

Vigo, F. d. (23 de enero de 2015). Los 10 animales más raros del mundo. Obtenido de https://www.farodevigo.es/sociedad/2015/01/23/10-animalesraros-mundo-16988473.html


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