En La Maternidad Natural, Menos Es Más

Rosa Cristina Ojeda


La noción de maternidad que me habían contado durante toda mi vida no es nada parecida a la manera tan plena, primitiva y feliz que he encontrado para vivirla. A mí me contaron que las mamás teníamos que tener horarios, reglas, mucha ayuda humana y accesorios para sobrevivir a la crianza de un bebé; además de tener el compromiso social de volver a ser la mujer de antes a los 15 días de haber dado a luz junto a un bebé perfectamente limpio, perfumado y planchado.


Desde que estaba embarazada, decidí vivir mi maternidad apegada a mi parte más mamífera, femenina y primitiva. Mi reto es ir desarrollando ese instinto natural a todos los niveles y ámbitos de la vida, ya que pienso que es la esencia de una vida simple, inteligente y feliz. Confío plenamente en la naturaleza y ha sido mi mejor guía durante este proceso.


Desde que llevaba a mi hijo en el vientre, nos he sentido muy acoplados. Por ejemplo, cuando me daban náuseas matutinas era porque el cuerpo me pedía más descanso, así que simplemente, seguía durmiendo. En cuanto a alimentación, comía mucha frutas y vegetales frescos porque era lo único que me provocaba, no me obligaba a comer sano porque era lo correcto, sino que escuchaba a mi cuerpo y le daba lo que el pedía.


La preparación al parto la considero sumamente importante ya que es el día de la fiesta más importante, porque es al parir cuando naces tú como madre y mediadora de tu bebé para que inicie su proceso de luz hacia este mundo. No diría en un modo simple “pares al bebé”, porque cuando lo vives en modo consciente, sientes que él también estuvo haciendo su trabajo para venir a este mundo. Las madres somos solo el medio: los apoyamos y acompañamos en el proceso y cuando la fiesta es de 3 (padre, madre y bebé) es el triple de maravillosa.


La mejor manera de empoderarnos como madres es confiando en nuestros procesos biológicos, y para eso, primero, hay que creer en ellos. Yo creo que el embarazo es un momento ideal para estudiarte como mujer, estudiar todo lo que eres en potencia, amarte y sentirte poderosa. Tú eres canal de luz, alimento y cobijo, lo único que realmente necesita tu bebé al momento de su nacimiento. Un parto feliz, sin fármacos, ni protocolos médicos invasivos, asegura altos niveles de oxitocina (hormona del amor), garantizando el apego seguro, lactancia exitosa y creación del binomio perfecto madre-bebé, tan vitales para su sano desarrollo físico y emocional.


Es justo en ese momento del parto que se da la mayor explosión de oxitocina donde te vuelves adicta a tu bebé, sobre todo su primer año de vida y apenas te separas de él sientes ese síndrome de abstinencia, lo cual es normal, biológicamente hablando. Esta adicción es un mecanismo natural de defensa para que ninguna mujer que viva ese proceso sea capaz de abandonar a su cría. Por mi parte, el camino primitivo ha sido el más maravilloso y puro que he podido elegir para ejercer mi maternidad. Quiero decirte que cuando escuchas tu corazón y te informas sobre cómo funciona la naturaleza humana en su más pura esencia, te empoderas para poder sentirte segura en cada paso que das.


Si bien es cierto que a todas las madres nos da pavor causarle algún daño a nuestro hijo, no es menos cierto que estando más informadas, nos sentimos más tranquilas y confiadas en cada etapa que vivimos con nuestros pequeños. Yo, en lo particular, cuando me siento perdida o insegura sobre alguna decisión que debo tomar, cierro los ojos e imagino cómo sería esa situación en la selva y justo en ese momento, vuelvo a retomar mi filosofía. En la selva, los niños no usan cuna, no duermen en otra habitación, no usan biberón ni tampoco chupete.


En la selva las crías son porteadas por sus progenitores (babywearing). Esto regula su temperatura, facilita el acceso a los pechos maternos para su alimentación y además, descubre con confianza el mundo desde el lugar más seguro que pueda existir para una criatura: los brazos de sus progenitores. En las sociedades más primitivas, los bebés van piel con piel con su mamá, sobre todo las primeras semanas y meses. Estudios revelan que lo que vivan y experimenten durante sus primeros 1000 días marcará su desarrollo emocional y cognitivo de por vida.


Los bebés en la selva duermen junto a su madre (colecho o co-sleeping), lo cual favorece su alimentación nocturna, calma su instinto de supervivencia al despertar y sentirse acompañado, evita el síndrome de muerte súbita en recién nacidos y les procura un sueño profundo con ayuda de los pechos maternos. Para mí, los primeros 6 meses como mamá fueron muy simples y primitivos, mientras menos accesorios y juguetes estimulantes, mayor ha sido la oportunidad de generar un fuerte lazo con mi bebé.


Cuando llegó la hora de la alimentación complementaria, el pediatra me dio un formulario “sopas for dummies” y tras preguntarme nuevamente “¿cómo se hace esto en la selva?”, comencé a informarme sobre baby-led weaning o destete guiado por el bebé, siendo siempre complementaria al pecho materno. El baby-led weaning consiste en hacer que el bebé vaya probando poco a poco las mismas cosas que consume toda la familia. Gracias a esta metodología descubrí que al cocinar lo mismo para toda la familia pueden ocurrir dos cosas: 1. Si la familia come saludablemente, el bebé se adaptará a una alimentación balanceada, 2. Si la realidad es otra, es una buena oportunidad y un buen motivo para mejorar los hábitos alimenticios de todos.


En mi experiencia, la maternidad natural* me ha permitido disfrutar la simpleza de mirarme a los ojos, olerme y sentirme cada mañana en familia, de convertir cada dificultad en una oportunidad, así como agradecer y abrazar más intensamente cada bendición en mi vida.


* La noción de maternidad natural surge en oposición a la protocolización de la crianza. Durante un período, la medicina impuso formas “correctas” de crianza profundamente desconectadas de nuestras formas adaptativas y naturales. La maternidad natural busca entender los mecanismos adaptativos del bebé para que podamos comprenderlos mejor y ayudarles en su adaptación, al tiempo que privilegia el vínculo afectivo entre el bebé y sus padres. Es importante destacar que estas prácticas son viables siempre y cuando sean llevaderas para los padres (crianza respetuosa). Volver a lo más natural nos permite una re-conexión con nuestros instintos y vínculos, pero si ello no fuese posible, no sólo no es razón para culpabilizarnos, sino que también es motivo suficiente para abordar cualquier alternativa viable en atención a nuestro contexto y necesidades. La maternidad natural no puede ser una nueva forma de protocolizar la crianza, sino de humanizarla. Cada familia es única y libre de dibujar su propia forma de conexión y bienestar.


#MaternidadNatural #EmpoderamientoFemenino


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